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Desde que empezamos a publicar este blog, el 6 de julio cumplimos 10 años, una de las cuestiones que más nos hemos planteado y más nos han realizado en distintos contextos ha sido: pero, ¿por qué los smartphones no incorporan un lector QR de serie?.

La respuesta los primeros años era claramente la falta de consenso de un estándar abierto.

La adopción de un estándar

En el ecosistema de los códigos 2D había dos tipos:

  • Abiertos – Sistemas cuyas características y patentes permitían al usuario generar códigos de forma autónoma. Aquí encontramos los Datamatrix, que por su buen rendimiento en superficies pequeñas se han acabado imponiendo en el mundo de la industria y la logística, y los QR-Codes de Denso-Wave, que se han impuesto como código 2D de referencia en el resto de contextos.
  • Cerrados – Por otro lado, distintas empresas y organizaciones intuyeron un potencial (de negocio) de los códigos bidimensionales y lanzaron sistemas cerrados/propietarios para gestionar y comercializar sus propios códigos. Microsoft lanzó los Microsoft-Tag (proyecto que abandonó en el 2015); Telefónica lo intentó con los BIDI y otras empresas intentaron lanzar códigos propietarios.

La imposibilidad de la creación y la gestión de códigos de forma autónoma y el hecho de que una sola empresa aspirara a «gestionarlo todo» hacía, como se ha demostrado con el tiempo, poco probable su adopción como estándar.

La capacidad de autogenerar códigos y la adopción de un sistema abierto abre un campo de posibilidades mucho más rico para todos (no solo para algunos).

A medida que los intentos de sistemas propietarios fueron cayendo y los grandes players (Google, Facebook, Twitter, etc.) adoptaron los QR-Codes en distintos proyectos y soluciones quedó claro que el estándar de facto serían los códigos QR.

Distintos tipos de códigos 2D

 Del plug-in al melt-in

Una vez consensuado el estándar, parecía que el siguiente paso natural sería que el lector de QR formara parte de OS, pero eso también ha tomado su tiempo. Los principales fabricantes de hardware y sus sistemas operativos se han estado resistiendo a incorporar una App nativa lectora de QRs o a dotar a la cámara de la capacidad de reconcocer y leer códigos QR. Claramente la solución más intuitiva para el usuario.

Los usuarios más geeks de iPhone hace años que podían añadir la funcionalidad en dispositivo con el Jailbreak 😉

Irónicamente, el primero en incorporar el reconocimiento de códigos QR en la cámara nativa fue Microsoft, pero su escasa penetración hizo que la noticia pasara desapercibida.

Durante los últimos años, Apple ha ido incorporando a sus iOS los QR-Codes para gestionar los tickets del Passbook o incluso habilitando la lectura de QRs en su SDK para desarrolladores de aplicaciones pero no será hasta el iOS11 que se podrán leer QR-Codes con la cámara nativa.

Ayer vimos que el nuevo Samsung S8 también lee QRs desde su cámara nativa. 😉

Parece que finalmente les han perdido el miedo, descartado cualquier posibilidad de hacer negocio y los han visto como aliados para enriquecer la experiencia del usuario al interactuar con el mundo real con smartphone.

¿Se disparará el uso de QR-Codes?

La adopción de un estándar y la facilidad en la captura son requisitos necesarios pero no suficientes para el despegue de los QR-Codes.

Ahora es el momento de pensar en usos creativos, comunicarlos de la forma adecuada y aportar valor al usuario en la campañas y usos de QRs.

Para ayudarnos a implementar estas acciones de forma profesional existen plataformas de gestión de QR-Codes, de explotación estadística de las capturas y de creación de contenidos asociados.

Game on!

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